
Las hipotecas de alto riesgo o subprime pueden definirse como un tipo especial de hipoteca, que normalmente es ocupado para la adquisición de viviendas. Es destinada a los clientes con escasa capacidad económica.
La crisis se generó en el momento en que los inversionistas percibieron señales de alarma. La elevación constante de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal de los Estados Unidos, así como el crecimiento natural de las cuotas de esta clase de créditos hicieron aumentar la tasa de deudores.
La evidencia de que importantes entidades bancarias y grandes fondos de inversión tenían comprometidos sus activos en hipotecas de alto riesgo provocó una repentina contracción del crédito y una enorme volatilidad de los valores bursátiles, generándose una espiral de desconfianza y pánico inversionista, y una repentina caída de las bolsas de valores de todo el mundo, debida, especialmente, a la falta de liquidez.
En chile la crisis subprime produjo dos efectos. El primero por las variaciones en la demanda externa neta de los bienes y servicios, es decir, unos de los principales efectos se produce en las exportaciones reales del país. El segundo efecto tiene que ver con los mercados de capital, en otras palabras, la demanda mundial ha disminuido considerablemente. El economista y Decano U. San Sebastián, Erik Haindl Rondanelli, explica que el sector de la minería es el más afectado por la baja de los precios en sus exportaciones.
Todas las empresas que han participado en el sector de la construcción en Estados Unidos viven profundas bajas en sus ventas de bienes y servicios. Este es el caso de los exportadores chilenos de madera elaborada, como sillas y mesas. Para Haindl esto es un riego normal del negocio.
Cómo enfrentar la crisis
En Chile tenemos un tipo de economía abierta al exterior, por lo que cualquier cambio o problema que ocurra globalmente nos afecta de todos modos. Lo que sí podemos hacer es prepararnos y tratar de minimizar los riesgos mediante la productividad y por lo tanto, la competencia. Es urgente impulsar a la pequeña y mediana empresa. De hecho, la presidenta de la república, Michelle Bachelet, informó que se otorgará un paquete de medidas por U$850 millones para ayudar a estas últimas y por supuesto, al sector financiero. A lo que Erik Haindl Rondanelli agrega: “Afortunadamente el sistema financiero chileno está en una posición bastante fuerte para resistir la crisis. El alza probable del dólar dejará en buen pie al sector exportador, el cual deberá ser el refuerzo sobre el cual se construya la futura recuperación de la actividad económica. Con un buen tipo de cambio real se restituirá la capacidad competitiva de la economía chilena.”[1]
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